19.11.07

En Corea del Sur: un campamento de rehabilitación para adictos de la red



Una nota ayer en The New York Times describe un centro de rehabilitación en Corea del Sur para adictos al Internet.

Se llama Jump Up Internet Rescue School y funciona como un campamento y tiene sesiones de 12 días y toda las actividades apuntan a establecer lazos más fuertes con el mundo real y menos con el mundo virtual.

Para asegurarse que los integrantes del campo –que es subvencionado por el estado—no se escapan para retomar contacto con la red, son vigilados hasta cuando duermen.

Es una nota breve y descriptiva. No hace preguntas incómodas.



La pregunta que queda en el aire es: ¿Cuándo va ser considerado sano pasar la mayoría de la vida de vigilia online? ¿Cuánto falta para que la barrera entre el mundo virtual y el mundo “real” sea porosa y ambigua?

Yo lo se. Cuando, aparte de entrar en la red para jugar y para satisfacer nuestra curiosidad sobre nuestras obsesiones privadas, los mundos virtuales se convierten también en nuestro lugar de trabajo. Cuando en vez de ir a trabajar a un cubículo dentro de un edificio, las empresas piden que sus obreros de la información entren en un espacio virtual para realizar sus tareas.

Tal vez en el futuro próximo habrá una subcultura de gente que no va online, que rehúsa usar Internet, como Vegetarianos cibernéticos. Esta gente argumentará a favor de la lectura de libros, de la formación de bibliotecas, de mandarse cartas escritas sobre papel con tinta. Serán ultra marginales y hasta odiados por La Mayoría. Tal vez hasta serán encarcelados y castigados como las personas que consumen drogas ilegales hoy.

Lo bueno de este mundo es que los cambios son tan acelerados que veremos los resultados de nuestros pronósticos. Este movimiento anti-web ocurrirá, a mi juicio, una vez que la red funciona explícitamente de dos vías. O sea que nos vigile: nuestros keystrokes, nuestros movimientos, nuestra productividad, nuestras compras, nuestra salud. Ya lo hace bastante, pero el usario común no se da cuenta. Aun estamos en la etapa Wild West. Veremos.


Fotos: Seokyong Lee for The New York Times

3 comentarios:

Patto dijo...

Muy interesante.
Quería decirte que te vengo leyendo hace rato y esto que decís se puede convertir en realidad, o en una buena novela de ciencia ficción.

Decí que todavía no termine la que estoy escribiendo, sinó, te la tomaba prestada

:P

Gran blog,

salu2.

matame dijo...

de acuerdo con eso de los que van a defender las biblotecas y enviar cartas de tinta, pero seguro que no serán perseguidos ni nada de eso. (Como los vegetarianos, que son más ignorados inofensivos).

me sono un poco a Farenheit...!

saludos

Julián dijo...

tal cual, la marginación no necesita castigo, para la sociedad ya es suficiente castigo estar marginado